En Secundaria, la evaluación en Aire Libre se entiende como un proceso que acompaña al alumnado en su crecimiento académico y personal. Es continua, inclusiva, formativa e individualizada, siempre vinculada al punto de partida de cada estudiante y a su evolución a lo largo del curso.
La evaluación no se limita a los exámenes: se valoran también la participación activa, la entrega de trabajos, la capacidad de reflexión y la actitud ante los retos. Se busca que cada alumno/a aprenda a responsabilizarse de su propio proceso, organizarse y tomar decisiones conscientes.
El alumnado con necesidades específicas (NEAE) cuenta con criterios y adaptaciones ajustadas a su situación. El objetivo es que todos puedan avanzar desde sus posibilidades, siempre en un entorno de respeto y diversidad.
Cada grupo de Secundaria cuenta con un tutor o tutora que guía y acompaña al alumnado a lo largo del curso. En esta etapa, la figura del tutor cobra especial relevancia, ya que no solo supervisa el progreso académico, sino también el desarrollo emocional y social de los estudiantes.
El tutor o tutora observa el progreso de cada alumno/a, detecta necesidades, ofrece apoyo y coordina las actuaciones educativas del grupo. Aunque todos los profesores contribuyen al desarrollo del alumnado, es el tutor quien se encarga de mirar el conjunto, cuidar los detalles y garantizar que cada alumno/a reciba la atención que necesita.
Además, mantiene contacto directo con las familias, convocando reuniones siempre que sea necesario para tratar cualquier tema de interés: evolución académica, convivencia, emociones, organización personal… La tutoría es, por tanto, un espacio de escucha, acompañamiento y construcción conjunta.
Así acompañan nuestros tutores a cada alumno/a: