Acompañamos procesos, valoramos trayectorias

En Aire Libre, entendemos la evaluación como una herramienta pedagógica que acompaña el proceso de aprendizaje de cada alumno y alumna. Por eso, nuestra evaluación es global, continua, formativa e individualizada, centrada en el desarrollo personal y académico desde el punto de partida de cada niño/a.

No se trata solo de medir resultados, sino de observar la evolución, valorar el esfuerzo, la actitud, la participación y el cuidado con el que se realizan los trabajos. Evaluamos diariamente en el aula, revisando el trabajo individual y grupal, ofreciendo orientación constante y corrigiendo de forma inmediata para mejorar.

¿Qué valoramos?

  • La evolución desde el inicio hasta el final del proceso de aprendizaje
  • La adquisición de conocimientos y competencias específicas
  • El interés, la disposición y la participación en las actividades
  • El trabajo en grupo y la actitud constructiva en situaciones de comunicación
  • Las destrezas motrices, psicomotrices y hábitos de higiene
  • El comportamiento que favorece un ritmo fluido de trabajo
  • La capacidad de reflexión sobre lo aprendido y el orden en el trabajo diario

Evaluación adaptada y respetuosa

Cada alumno/a tiene un ritmo y nivel madurativo propio. Por eso, diseñamos actividades abiertas que permiten respuestas diversas y hacemos las adaptaciones necesarias para garantizar que todos puedan avanzar. La evaluación se realiza en un ambiente de respeto, atención a la diversidad y fomento de la autonomía.

También se contemplan pruebas orales y escritas, especialmente al inicio, para explorar conocimientos previos y observar la evolución. Los trabajos enviados durante las evaluaciones son de entrega obligatoria, y las ausencias deben justificarse. Un número elevado de faltas, aunque estén justificadas, puede afectar la nota trimestral.

Los tutores: un referente cercano para cada grupo

En Aire Libre, cada clase tiene asignado un tutor o tutora que acompaña de forma cercana y constante al grupo durante todo el curso. Esta figura es clave en el seguimiento del alumnado, tanto a nivel académico como personal, y actúa como punto de referencia para el resto del equipo docente y para las familias.

El tutor o tutora observa el progreso de cada alumno/a, detecta necesidades, ofrece apoyo y coordina las actuaciones educativas del grupo. Aunque todos los profesores contribuyen al desarrollo del alumnado, es el tutor quien se encarga de mirar el conjunto, cuidar los detalles y garantizar que cada niño/a reciba la atención que necesita.

Además, mantiene contacto directo con las familias, convocando reuniones siempre que sea necesario para tratar cualquier tema de interés: evolución académica, convivencia, emociones, organización personal… La tutoría es, por tanto, un espacio de escucha, acompañamiento y construcción conjunta.

Así acompañan nuestros tutores a cada alumno/a: