Salir, mirar, comprender: nuestros viajes escolares

Siempre hemos entendido que los viajes y las excursiones forman parte esencial de nuestra manera de enseñar. No son un premio, ni una actividad complementaria. Son parte del trabajo a realizar. Por eso no se hacen al final de curso como recompensa, sino como experiencia compartida que se relaciona directamente con las materias trabajadas en el aula.

Cada año, todos los alumnos y alumnas del cole —sí, ¡todos!— se van de viaje. Desde los más peques de 1º de Primaria hasta los mayores de 4º de ESO. ¿A dónde? A la granja escuela, a Banyeres, a Londres, a la Sierra de Madrid… Pero lo curioso es que, al volver, el destino suele ser lo de menos.

Porque lo que realmente importa son las historias que traen de vuelta:

  • Las risas compartidas en la habitación cuando alguien se equivoca al ponerse el pijama del revés, o cuando se inventan canciones antes de dormir.
  • Las conversaciones inesperadas en el autobús, como cuando un alumno de 1º de ESO le cuenta a su profe lo que más le preocupa del instituto, o cuando dos compañeros que apenas hablaban descubren que les gusta el mismo libro.
  • Las primeras veces: preparar la maleta sin ayuda, ponerse las lentillas por sí solos, dormir fuera de casa sin familia, superar el miedo a hablar en otro idioma o a subirse a una tirolina.
  • Las amistades que se fortalecen porque compartir cinco días seguidos, desde el desayuno hasta la última linterna encendida, une más que cualquier clase.
  • Las emociones que se descubren: nostalgia, orgullo, nervios, alegría… y esa sensación de haber crecido un poco más sin darse cuenta.

Aprender viviendo

Los viajes escolares en Aire Libre no son un premio de fin de curso. Son parte del aprendizaje. Se programan como una experiencia educativa que se conecta con las materias trabajadas en el aula y que transforma al grupo y a cada alumno. Suelen durar entre 3 y 5 días, dependiendo del curso, y se viven intensamente desde el primer momento.

Los tutores lo dicen siempre: “Tras el viaje, el grupo es otro. Ha cambiado.” Y es que cuando el grupo cambia… es porque cada alumno ha cambiado.

Durante estos días fuera del entorno habitual, los niños y niñas aprenden a organizarse, a convivir, a gestionar sus emociones y a descubrir nuevas formas de relacionarse. Son experiencias que dejan huella y que forman parte esencial de nuestra manera de enseñar.

¿Dónde viajamos?

  • Entornos naturales: granjas escuela, bosques, playas, donde el contacto con la naturaleza se convierte en aprendizaje vivo.
  • Ciudades con cultura: teatros, museos, mercadillos, donde la historia, el arte y la vida urbana se exploran desde dentro.
  • Viajes al extranjero: Londres, por ejemplo, donde el alumnado se desenvuelve en metros, aeropuertos y nuevos idiomas, ganando autonomía y confianza.

Somos una comunidad, convivimos juntos

Las fiestas como aprendizaje compartido

En Aire Libre, las fiestas no son solo momentos de ocio. Son también proyectos pedagógicos que nos permiten aprender, convivir y celebrar juntos. Actúan como motores de motivación y como hilos conductores que conectan contenidos educativos, emociones y vínculos.

Cada celebración —el 9 d’Octubre, Tots Sants y Halloween, la Festa d’Hivern, la Setmana de la Pau, Carnaval, el Día del Libro, el fin de curso…— marca el inicio o el cierre de una unidad didáctica. Ayuda a los niños y niñas a organizar su propio calendario, a entender el valor de lo simbólico y a participar activamente en la vida del centro.

¿Qué buscamos?

  • Conocer y valorar la importancia social de las fiestas, en el pasado y en el presente.
  • Recuperar nuestra identidad cultural, aceptar lo propio como diferente y valorar lo de los demás.
  • Participar en proyectos colectivos, compartiendo materiales y uniendo esfuerzos.
  • Establecer vínculos entre alumnado, profesorado, familias y personal del centro.
  • Desarrollar intereses, gustos y capacidades diversas a través de experiencias compartidas.

¿Cómo lo vivimos?

Las fiestas se celebran con todos: compañeros y compañeras, profes, familias, personal del centro. Se preparan en grupo, se viven con emoción y se recuerdan como momentos clave del curso. Porque compartir también es aprender. Y en Aire Libre, aprender juntos es nuestra forma de hacer comunidad.

Comunidad
que perdura

Aprendizaje
con valores

Vivencias
que nutren

La lectura en Aire Libre

En nuestro centro entendemos la lectura como un tesoro que se comparte, no como una obligación. Por eso, en Secundaria no imponemos lecturas ni trabajos estereotipados. Cada clase empieza con un momento único: el profesor lee en voz alta, regalando literatura sin pedir nada a cambio.

Una lectura libre, placentera y crítica

Creemos que leer debe ser un acto libre, gozoso y transformador. Por eso:

  • Seleccionamos cuidadosamente los libros, priorizando la calidad literaria y los valores frente a modas pasajeras.
  • Contamos con rincones de lectura y bibliotecas vivas, en Primaria y Secundaria, donde cada alumno puede elegir, cambiar y descubrir el libro que mejor le acompañe en cada momento.
  • Los docentes también leen junto a ellos, porque predicar con el ejemplo es la mejor manera de contagiar el gusto por los libros.
  • La lectura forma parte de nuestra vida escolar, desde el Día del Libro hasta talleres, clubes de lectura y actividades donde el libro siempre es protagonista.

Plan lector

El Plan Lector de Aire Libre es un proyecto colectivo y vivo, que crece año tras año gracias a la participación activa de profesorado, alumnado y familias. No es un documento cerrado, sino un proceso en constante construcción, que se alimenta del trabajo conjunto y se renueva con nuevas actividades, reflexiones y experiencias.

Apostamos por una lectura gozosa, libre de cuestionarios o exámenes, que permite sumergirse en mundos nuevos, despertar la imaginación y formar lectores críticos y comprometidos.

Club de lectura Aire Libre

¿Qué es?

El Club de Lectura es un espacio abierto a alumnado, familias y docentes, donde se comparten lecturas, ideas y emociones. Cada encuentro es una oportunidad para descubrir nuevas voces, debatir temas relevantes y disfrutar de la literatura como experiencia colectiva.

¿Cómo funciona?

  • Se organizan sesiones periódicas en distintos niveles educativos.
  • Las lecturas se eligen de forma participativa, atendiendo a intereses y valores.
  • Se promueve el diálogo, la creatividad y el pensamiento crítico.
  • Se integra en el Plan Lector como una acción clave para fomentar el gusto por leer.